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viernes, 6 de enero de 2017

Marketing on line, twitter y pensamiento referencial.

Parece que este año me he propuesto escribir posts menos extensos y más a menudo siguiendo las recomendaciones de algunos amigos especialistas en marketing digital. Y totalmente en contra de mi "arcaica" manera de comprender la comunicación, la expresión, el conocimiento, el aprendizaje...y todo aquello referente a nuestra manera de construir de forma abstracta ese esquema de comprensión del mundo que todos poseemos, y que en mi opinión, si no tenemos los argumentos suficientes para conocer el entorno que nos rodea con sus detalles, no puede resultar efectivo para comprender la realidad.

No es lo mismo quien usa la palabra "felicidad" sin conocer su etimología y sus significados a lo largo de la historia, así como investigaciones científicas actualizadas, que quien se ha documentado al respecto, bien sea por profesión o afición, o por curiosidad. Conociendo desde la eudemonía griega, con Epicuro o Aristipo de Cirene, pasando por el concepto romano de "felix", la escolástica, Hegel, Schopenhauer o los últimos avances neurocientíficos respecto a neurotransmisores como la dopamina.
Para aquellos que no han realizado un mínimo de estudio al respecto, seguramente les resultará muy fácil hablar sobre la felicidad y usar semejante palabra a diestro y siniestro...




Lo mismo ocurre con la religión, que a Dios lo puede nombrar cualquiera, pero pocos han estudiado teología, o se han documentado al respecto de las distintas religiones que ha habido en la historia. Aunque en éste caso basta simplemente con avanzar un poco en la vida para comprobar, por ejemplo, que nadie es capaz de volar -sin medios técnicos- para ascender al cielo, o que no existen mujeres hermafroditas capaces de embarazarse a sí mismas, o que nadie es capaz sin intervenir médicamente de decirle a una persona inválida que ande...y lo consiga!

No pongo estos dos ejemplos por casualidad, sino porque todos deberíamos estar documentados mínimamente en los grandes temas que nos van a acompañar para el resto de nuestra vida queramos o no. Porque nuestra cultura y nuestra sociedad en general están impregnadas de grandes temas universales, que a mi juicio, deberían estar integrados hasta la médula en nuestro sistema educativo, de no ser por que éste está extremadamente politizado.

Quien conoce las distintas formas de interpretar la felicidad por norma general, hablará de ella con prudencia -o como en mi caso dudando de su existencia-. Y lo mismo ocurre con las religiones, que quien conoce la historia, y está al corriente de los avances científicos y teóricos en general, probablemente será capaz de construirse una idea de Dios -o ninguna- adecuada mínimamente a lo que sabemos hoy.


El marketing on line se ocupa pues de que tanto personas como empresas, en las webs y redes sociales obtengan el mayor éxito posible, independientemente de si sus técnicas favorecen o perjudican al conjunto de la sociedad. Y ahí reside mi preocupación fundamentalmente. En algunas técnicas de marketing que favorecen una forma de adquirir conocimientos demasiado breve. Basada en lo que yo llamo "pensamiento referencial" que otras veces he argumentado, y que consiste básicamente en la forma más rápida e imprecisa de aprendizaje. Aprendiendo valga la redundancia un significado superficial de las cosas sin profundizar en los precedentes, las conexiones y en el alcance de las mismas.
Casi todos los conocimientos los adquirimos vacíos, es decir, que hacemos una primera lectura, o una primera toma de contacto en general, y obtenemos una primera impresión de lo aprendido, sobre todo si sabemos que vamos a usarla con asiduidad en el futuro-como la felicidad o la religión-, deberíamos tomarnos la molestia de indagar un poco más al respecto.
Cierto es que éste fenómeno es lo natural, lo que casi todo el mundo hace habitualmente, eso de saberse los nombres y no lo que implican: claro es el ejemplo de Einstein, el cual casi todo el mundo conoce sus citas célebres, o su imagen sacando la lengua. Y a partir de ahí está quienes lo relacionan ligeramente con la relatividad, sin saber ni siquiera lo que supone tal teoría, o quienes piensan con seguridad que le dieron el premio nobel por esa teoría -fué por el efecto fotoeléctrico si te has dado por aludido-, y pocos quienes no se conforman con conocer ligeramente su vida, sus frases o su coeficiente y curiosean -o se meten de lleno- en su extenso currículum lleno de teorías y experimentos: los quantos, el movimiento browniano, el espacio-tiempo, los puentes de Bose-Einstein, la constante cosmológica su famos E=mc2, la bomba atómica y un largo etc. dentro del cual también es necesario conocer sus grandes confusiones con respecto a la mecánica cuántica, o simplemente sus citas célebres y declaraciones, algunas de ellas extremadamente confusas, y es que Albert Einstein es sin duda uno de los mayores genios de la historia, pero bien es sabido que fué mejor científico que filósofo, y que en su infinidad de declaraciones públicas llegó a decir disparates, y es que a cualquier persona que se vea en la obligación de hacer declaraciones a diario se le escaparían incoherencias. Todo ésto lo digo porque me he encontrado con muchas personas que cuando indagan mínimamente en la vida de Einstein se aventuran a mitificarlo descontroladamente como si no hubiera cometido errores, y como si sus investigaciones no se hubieran apoyado en las de otros cientificos. Así como muchos científicos de su época desmontaron sus teorías. Y... ¿Que hubiera sido de Einstein sin Galileo, Newton o Avogadro?

La cuestión es que cuando prescindimos del resto de información que acompaña a la presentación de los conocimientos que vamos adquiriendo, nuestro esquema de comprensión del mundo se conforma vacío, y cuando queremos acudir a él a través de nuestra memoria no nos permite "atar cabos" para seguir conformando nuestras propias teorías, nuestras nuevas ideas...Nuestra creatividad se ve limitada por que no tiene datos con los que crear.

Nos convertimos en "pensadores referenciales" como he dicho otras veces.

Y precisamente ésta preocupación se acrecenta si cabe, a mi juicio, con redes como twitter, y con algunas técnicas de marketing que fomentan como he dicho los hábitos de construir nuestro esquema de comprensión del mundo de un modo referencial, impreciso y vacío.

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