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Probablemente obtendréis un resultado más satisfactorio de vuestra visita, si accedéis por los temas que os susciten más interés.
No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

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viernes, 3 de enero de 2014

¿La información nos desborda, o son las malas costumbres?

A menudo oímos en los medios de comunicación, a periodistas argumentando que "su deber es informar", advirtiendo de la importancia de asegurarse de que la información nos llegue a todos. Aunque luego, no hay más que ver las distintas perspectivas desde las cuales abordan distintos medios un mismo tema, para darse cuenta de lo condicionados que están muchos medios -además de por la política- por la cantidad de espacio que ocupa la información, ya sea espacio físico o de tiempo. A causa de ésto, ocurre que hay una cantidad de información enorme de la que prescindimos, provocando que nuestro esquema del mundo, esté conformado -en el mejor de los casos- a base de referencias sin apenas contenido.

Cada vez hay más datos y más información, y cada vez está más ramificada. Si Aristóteles "levantase la cabeza" y pudiera ver como se han ramificado las especialidades de la biología -recordando que algunas de ellas se desarrollaron gracias a él- estoy seguro que no saldría de su asombro. Y voy a exponerlas sólo para que veáis hasta dónde llega el alcance de lo que estoy diciendo:

  • Y sub-ramas...Aerobiología, Anatomía, Aracnología, Astrobiología, Bacteriología, Biofísica, Biogeografía, Bioinformática, Biología ambiental, Biología estructural, Biología evolutiva, Biología humana, Biología reproductiva, Biología de sistemas, Biomecánica, Biónica, Bioquímica, Biotecnología, Carcinología, Cladística, Corología, Entomología, Epidemiología, Etología, Ficología, Filogenia, Fitopatología, Herpetología, HistologíaIctiología, Inmunología, Limnología, Micología, Morfología, Neurobiología, Oncología, Ontogenia, Ornitología, Paleontología, Parasitología, Patología, Psiquiatría biológica, Sociobiología, Taxonomía, Teriología o Mastozoología, Taxonomía, Toxicología, Virología.

A veces las especialidades tienen objetivos tan distintos que a penas tienen contacto, como puede ser un microbiólogo, con un etólogo que ha estudiado el comportamiento de los gorilas o las ballenas. 
John Gribbin, astrofísico y divulgador científico, dijo eso de que "nos estamos centrando tanto en especializarnos, que al final vamos a acabar sabiendo mucho sobre nada".




La información también nos puede llegar de forma inesperada, a través del cine, de un anuncio de televisión etc. Cuantas películas con argumentos sobre culturas antiguas, sobre la vida de científicos, filósofos u otros personajes históricos. Campañas publicitarias que muestran frases de Einstein o Edison etc. 
En cualquiera de éstos casos dependeríamos del rigor con el que el autor hubiera tratado la información.



Recordando lo que vengo diciendo desde el principio de la publicación, la información que nos llega desde los medios de comunicación, viene condicionada por el espacio tan breve que debe ocupar, y el impacto que debe causar en el telespectador, radioyente o lector. Y si a ésto le sumamos el aumento de la propia información general de la sociedad, a causa de las distintas especialidades profesionales, el resultado, a mi juicio, es una buena parte de la población que se ha acostumbrado a entenderse mediante lo que yo llamo un pensamiento referencial. 

El pensamiento referencial, cuando hablamos del individuo, se basa en la necesidad o la voluntad por procesar solamente la parte imprescindible de la información que recibimos. Guardándola en la memoria a modo de referencia -como su nombre indica-, y con el mínimo contenido posible. Un ejemplo de pensamiento referencial ya muy antiguo sería el siguiente:

Hace más de trescientos años que Newton descubrió la gravedad, pero la mayoría de la sociedad, asocia éste descubrimiento exclusivamente con la breve explicación de la anécdota de la manzana, o como mucho al hecho de que nos mantenemos atraídos por la tierra. 

Os reto a que hagáis la prueba, y salgáis a la calle a hacer unas breves preguntas como ¿Qué pasaría si cayésemos por un agujero que cruzase la tierra? ¿Hacia dónde caeríamos si el planeta nos dejase de atraer gravitacionalmente? -la segunda es pregunta trampa-

Y sin embargo todos sabemos la historia de la manzana. Y relacionamos a Newton con la gravedad.
Del mismo modo ocurre con Einstein, del que todos conocemos sus frases, su coeficiente, y su imagen sacando la lengua. Pero pocos saben, ni siquiera explicar sin usar las ecuaciones, algunos de sus logros.



Nos solemos entender a base de referencias, pero pocas veces tenemos en cuenta el contenido y el alcance de tales referencias. Pocas veces nos esforzamos en indagar para comprender esa enorme cantidad de información que tenemos almacenada a modo de referencia, y que nos sirve de poco si no la vamos rescatando de la memoria para analizar su contenido y su alcance. En ocasiones lo hacemos de forma instintiva, que algo que conocíamos "de oídas", nos decidimos a investigarlo un poco más. Si probáis a hacer ésto voluntariamente, os sorprenderéis de un fenómeno que -metafóricamente hablando- se puede describir como un reordenamiento de las ideas que estuvieran relacionadas con el concepto que habéis investigado. De repente cambia una parte del esquema que teníamos del mundo. 

Aquí algunos de vosotros os preguntaréis:

¿No es peligroso que nuestro esquema del mundo se haga cada vez más complejo?

Aquí se abre un antiguo debate popular, que relaciona la felicidad con la ignorancia. Un debate que dejo abierto para quien se anime... 

Yo sólo me atrevo a afirmar dos cosas, que son mitos populares fruto de la más absoluta ignorancia:

-La absurda creencia o costumbre de ahorrar espacio en la memoria, por miedo a que ésta se sobrecargue. Porque ya hace tiempo que las neurociencias han demostrado que la capacidad de almacenaje que creíamos tener, es un porcentaje mínimo de la que en realidad tenemos.










-La creencia, también fruto de la absoluta ignorancia, de que "quien piensa mucho se vuelve loco". Éste tipo de creencias nacen de un desconocimiento absoluto de la cantidad de grandes pensadores que ha habido a lo largo de la historia, que no se han vuelto "locos". Y ha sido su extravagancia más que otra cosa, la que los ha hecho famosos en la sociedad. 


Claro es el ejemplo de Einstein, del cual la sabiduría popular conoce su imagen "sacando la lengua" y poco más... Y yo desde aquí, reto a quien tenga este tipo de creencias, a que por cada científico o filósofo que me nombre -entendiendo que no podremos determinar su grado de locura si es que la hay- con una vida personal caótica y desastrosa, yo le nombraré diez del mismo gremio. Con una vida tan "estable" como la de cualquiera. Así tendremos el mismo porcentaje que el que parece haber en la realidad, ya que se calcula que un 10% de la población padece algún tipo de trastorno mental.




-Reflexionar y documentarse, puede ser cierto que debemos hacerlo de una forma ordenada, porque de lo contrario puede llegar a producirnos cierto estrés, provocado por la impotencia de no comprender. 
A mí me gusta recalcar que reflexionar, al estilo del "sabio que se aisla del mundo", no es bueno. Debemos siempre contrastar nuestras ideas, ayudándonos de un poco de documentación -además hoy en día ésto es muy sencillo con internet-. Y lo que no debemos dejarnos, es seducir por la mala costumbre de que, en cuanto no comprendemos a la primera, retirarnos inmediatamente. 

Es muy comparable al deporte, que cuando llevamos tiempo sin practicarlo, nos cuesta arrancar, y cuando lo hemos empezado, nos cuesta hacer esos pequeños sobre esfuerzos que nos ayudan a mejorar nuestra forma física. Pues así como en el deporte, habrá personas que no puedan hacer esfuerzos por lesiones, o por riesgo de parada cardíaca, mientras reflexionamos y nos documentamos, nadie aumenta el riesgo de sufrir un ictus, o alzheimer...si no más bien lo contrario.

1 comentario:

  1. Yo creo diego que cuanto mas ignorante eres mas feliz seras, porque es no conocer nada del mundo, tomar la via facil, como en otra publicacion que has escrito salir los fines de semana, drogarse por la coaccion, ver mujeres y hombres, y poco mas, lo dificil es cuando descubres el mundo de las ideas, de platon, que no puedes salir de ahi, yo considero que no se nada, como socrates, pero creo que soy mucho menos ignorante que antes

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