A veces, cuando nos pica la curiosidad por visitar un blog, tenemos la tendencia a leer únicamente las entradas más recientes, como si el resto hubieran perdido el valor con el tiempo.
Probablemente obtendréis un resultado más satisfactorio de vuestra visita, si accedéis por los temas que os susciten más interés.
No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

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viernes, 6 de diciembre de 2013

Un poco de "auto-ayuda", para mí y para los demás...

Uno de los posibles cometidos de la filosofía, a mi entender, debería consistir en mantener unidas, en la medida posible, a las distintas especialidades que cada vez se alejan más las unas de las otras. De hecho, aunque sea sin clasificar, ya lo están, porque toda disciplina tiene su componente filosófico. A no ser que prefiramos pensar que al final, como dice John Gribbin, "vamos a acabar sabiendo mucho sobre nada".

La verdad, dicen algunos, cambia en la medida en que va cambiando la sociedad. Y no debemos, a mi juicio, tratar de perseguirla y poseerla como si de un todo se tratase. Para mí el termino "verdad" es una realidad, aunque no es fácilmente delimitable, como el resto de las realidades abstractas.
La verdad la construimos mediante argumentos, y aparece en forma de intuición hasta que la amarramos en forma de convicción. La cuestión es que cuantos más datos y experiencia tenemos acerca de un tema, necesitamos argumentos más firmes -y a veces más complejos- que nos ayudan a construir ese sentimiento de veracidad, y que a veces incluso nos llevan a posicionarnos de un modo extremista.
                                                                                                                                                                                                                                                         
Acercarse a la justa medida requiere a veces un poco de esfuerzo, pero nos acercamos a ella en la medida que nos abstraemos de los condicionantes que nos obligan a posicionarnos. Y eso significa prescindir de los lazos sentimentales que te unen a tema que se está tratando.







Lo más fácil suele ser posicionarse. Nos dejamos llevar por los impulsos y vamos actuando y decidiendo. Y luego algunos tienen la osadía de afirmar que es su forma de ser y no lo pueden remediar. Y yo les digo que es su forma más primitiva de ser, y su yo actual les invita a pensar y trabajar para controlar las emociones. Y controlar no implica dejar de emocionarse, sino dejar fluir únicamente las emociones positivas, para uno mismo y para los demás. Y en éste asunto no hay nadie perfecto, pero lo mínimo es aspirar a mejorar, y todavía hay demasiada gente que no está ni siquiera por la labor de hacerlo.

Posicionarse implica dejar que te cieguen los sentimientos acerca del tema, y mientras estés posicionado estarás atrapado en la ignorancia.
Esto que voy a decir, en principio no tiene mucho que ver, pero aprovecho para cumplir con mi humilde propósito divulgativo. Y es que es curioso que la propia naturaleza, desde su estado "más simple" parece no estar dispuesta a posicionarse, ya que los átomos, no revelan su postura mientras no interactuan con otras partículas. Y para quien no lo entienda, un ejemplo muy didáctico es el famoso ejemplo del gato de Schrödinger:



En la vida cotidiana estamos acostumbrados a posicionarnos, a la hora de organizarnos en comunidad. Tenemos la tendencia a manifestarnos a favor o en contra de los dilemas, incluso si no afectan a nuestros intereses. Parece que tengamos la obligación de manifestarnos a favor o en contra, y que mantenernos en un estado de búsqueda de soluciones, sea una postura que requiera demasiado tiempo para el ajetreado mundo en el que vivimos. La prudencia parece que ha dejado de ser una de las "virtudes del sabio", para convertirse en un defecto que afecta a tímidos y pasotas.
No puede ser que sólo opinen sobre política los peperos o los socialistas, o que sólo hablen de fútbol los que son del Barça o el Madrid...
Las generaciones new age deberíamos caracterizarnos por el criterio y la prudencia, que para eso nos hemos criado rodeados de información.
La mayoría de la gente, funciona como yo digo, con el "piloto automático". En general, eso de cuestionar o someter a juicio nuestros propios comportamientos, nuestras costumbres, o simplemente analizar con profundidad y documentación el entorno que nos rodea, no es por desgracia, algo destacable en el ser humano.Aunque afortunadamente, cada vez somos más críticos. 
No digo que tengamos que echar a correr para cambiar la sociedad, sino que tenemos que cultivar la prudencia, y aprender a abstraernos de vez en cuando para ver las cosas desde afuera. En esa línea nos movemos pocos, y no es presumir de ser más inteligente que otros, ni mucho menos, pero sí de tener más voluntad que otros para tratar de vislumbrar la verdad, sin necesidad de querer poseerla como he dicho antes.
El orgullo suele cegar, y actúa a modo de "cadena", que no te deja abstraerte para ver las cosas con claridad. Es el más común de los condicionantes que te impide ver las cosas con imparcialidad, que aunque muchos digan que ésta no existe, eso no significa que no la debamos tomar como referente. 

El orgullo impide que veamos o manifestemos mediante críticas los defectos de nuestros parientes. 
El patriotismo, que no es más que una forma de orgullo, nos obliga a sobrevalorar nuestra tierra, y nos impide ver sus carencias, sobre todo cuando contrastamos nuestras opiniones con los que no son paisanos.
Nuestras pertenencias, nuestra personalidad, nuestras ideas etc. Bien conocido es el dicho: "si me lo digo yo bien, pero si lo dices tu es como que jode..."
Tragarnos el orgullo, no tiene por que implicar tragarnos también la autoestima. Son dos cosas distintas, y mientras ésta última suele faltar, de aquel primero nos suele sobrar bastante.

No me gusta mucho divagar, ni abordar los temas de éste modo tan difuminado. Pero esta forma de "predicar", a base de consejos y tópicos generales, que muchos pensaréis que no sirve para nada, en efecto no soluciona nada en concreto, pero puede ayudar a mejorar la actitud ante los dilemas concretos que puedan surgir.

4 comentarios:

  1. Vaya... Me ha resultado muy profundo. Hay algunas frases que me han gustado mucho y que creo que tienen toda la razón del mundo: "La verdad la construimos mediante argumentos, y aparece en forma de intuición hasta que la amarramos en forma de convicción" y "Tragarnos el orgullo, no tiene por que implicar tragarnos también la autoestima".
    Me ha gustado :D

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  2. Me alegro mucho Cristina, eres una fenómena y es un placer tenerte por aquí.
    Las frases suelen ser a modo de colofón, pero vienen a resolver el camino argumental. Me alegra que vengas con esa predisposición a quedarte sólo con lo bueno! Aunque he de decirte que me alegran casi igual las discrepancias.
    Estas dos frases dicen mucho del texto.

    Un abrazo!

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  3. Yo creo diego que la verdad absoluta no existe, que cada uno tiene su verdad

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  4. Bueno Ana, éste asunto de la verdad es un poco complicado a mi entender: porque es verdad que no hay ninguna persona, que sin servirse de ningún mecanismo, pueda volar, o respirar debajo del agua, o levantar una tonelada con sus manos etc. Así que hay muchas realidades que no admiten más que una sola versión, o al menos en principio...porque para un niño suele ser verdad que "superman" hace todas éstas cosas.
    Quizás lo que dices sea la única verdad...o a lo mejor ni siquiera eso es verdad...
    Un abrazo!

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