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sábado, 14 de diciembre de 2013

Idea de mesa: ¿existe la filosofía de las cosas vulgares?

Los que pensáis que la filosofía es una cosa ajena a vosotros, probablemente interpretéis el siguiente vídeo, de tal forma que acabéis dando todavía menos importancia al papel de la filosofía: en la sociedad, y en el lugar que ocupa en vuestra vida -aunque luego resulta que todos hacemos uso de ella, aunque no nos demos cuenta-.

Después de ver el vídeo, si como he dicho antes -y hablando rápido-, todavía le dais menos importancia a ésto de la filosofía, hay muchas probabilidades de que no hayáis comprendido el mensaje. Y probablemente os haya ocurrido, que por el hecho de que el tema inicial sea "hablar sobre una mesa", le hayáis "dado al play" predispuestos a escuchar cosas sin importancia, y como consecuencia no habéis prestado atención.

Espero que por el contrario, muchos os hayáis sorprendido gratamente, y que os haya hecho reflexionar. 
A mí mismo no me lo puedo decir, porque con mejores o peores resultados, voluntad no me suele faltar. Y es que hace tiempo que he comprendido que el hombre, todavía entiende su entorno de una forma muy general e imprecisa, y basta con empezar a profundizar un poco, para darse cuenta de que nuestros códigos de comunicación y de interpretación del entorno, pueden llegar a tener mucho más contenido. O dicho de otro modo, que nuestro "esquema del mundo" puede abrirse mucho más, si profundizamos a través de las ideas.
Otras veces hemos hablado de la famosa pregunta del jóven Sócrates a Parménides, de la que surge la duda de si la filosofía contiene niveles de importancia, y de la cual, la mayoría, con unos u otros argumentos, nos posicionaríamos del lado de Parménides, al menos respecto a la teoría. Porque desde una perspectiva práctica, poniendo un ejemplo, del mismo modo que en una cirugía se opera con distintos recursos y distinta urgencia, un trasplante, que una apendicitis, en filosofía no se usan tantos recursos ni se invierte tanto tiempo, en hablar de religión, que en hablar sobre un objeto concreto como es el caso de la idea de mesa. Y la razón es que las conexiones de una idea tan general como la religión, son sobre todo en cantidad mayores que las del concepto y la idea de mesa. 

En éste ejemplo,  resumiendo, se ha presentado la diferencia entre las ideas y los conceptos, que mientras éstos últimos, los identificamos mediante -si se me permite- las definiciones que aparecen en el diccionario, aquellas -las ideas- desbordan completamente su significado. 
También Gustavo explica cómo basta con variar mentalmente las proporciones de una mesa, para que pase -encogiendo su tamaño- a servir de tarima, o -aumentándolo- un armario. O un ejemplo más claro, cuando se aumenta la proporción del armario, y pasa a servir de vivienda -atendiendo a su significado se entiende-. 

Por tanto, y hablando llano, tratar de definir la mesa como un mueble, sería -si se permite la expresión- una intentona en vano de limitar la idea a través del concepto. 

Lo adecuado, según el materialismo filosófico, y después del argumento antropológico basado -al menos durante la explicación- en el dato evolutivo del "paso de cuadrúpedo a bípedo" -que es una teoría-, sería definir la mesa como "el suelo de las manos", que en principio, parece cierto que sería una definición que no agota -como dice Gustavo- la idea.

¿Qué pensáis del argumento y la propuesta de definición? 

Teniendo en cuenta que casi ninguno sabemos definir todos los conceptos que se manifiestan en el diccionario, demasiado difícil sería pretender que profundizásemos en cada idea, puesto que sería una tarea mucho más compleja -todo lo que quisiéramos- que la de aprenderse los significados. Pero hemos de reconocer y valorar, que analizar las ideas, es un instrumento muy valioso para cuestionar los conceptos.


2 comentarios:

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