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lunes, 8 de julio de 2013

El poder en manos del pueblo

Parece que hoy en día más que nunca está de moda eso de dejar en manos del pueblo las decisiones comunes. Vivimos en una democracia y ya sabéis lo que significa esta palabra... Parece que eso de la democracia, tan distinta a la de los tiempos de Pericles (por suerte), es la opción más justa que conocemos para defender los intereses comunes de una nación. Sin una democracia tal y como la conocemos, todo apunta, en principio, a que seríamos todos mucho más vulnerables ante la corrupción y las ansias de poder de algunos gobernantes. Es indudable que los sistemas democráticos, al menos en la teoría, superan en civismo a los sistemas dictatoriales. Aunque en la práctica, a veces parece que en los países democráticos se acaban cometiendo también los mismos genocidios pero disfrazados de "desafortunados accidentes". Y que la única diferencia sea que los dictadores, reconocen su autoría justificándose en que todo es por la causa, mientras los dirigentes democráticos son astutos manipuladores de la información, que tienen como único objetivo aparentar que el sistema sigue siendo "democrático" pase lo que pase...
"El poder en manos del pueblo y que el pueblo decida..." el problema es que el grueso del pueblo carece  de formación para decidir ni siquiera a sus representantes, porque la mayoría del pueblo no alcanza a adivinar quien será el mejor ministro de economía, de interior, de educación etc. Y es que la mayor parte del pueblo no entiende lo suficiente sobre economía, educación o justicia. Por eso cada cuatro años cuando me toca votar me hago la misma pregunta: ¿Como puede ser que se me encomiende a mí decidir sobre la gestión de éste país?

Yo supongo, como ya he dicho, que es la mejor opción que conocemos, o al menos es mejor que la de una dictadura. Pero en tiempos de crisis brotan "misteriosamente" las ansias por mejorarlo todo, y parece que todo es susceptible de ser cuestionado. A los que nos gusta pensar en cómo mejorar el entorno que nos rodea, vivimos en éste sentido un periodo de crisis permanente, aunque en mi caso me suele preocupar más la organización de las ideas en un esquema global, que la materialización de éstas en la vida social. Porque las ideas, a mi juicio, sólo cobran sentido cuando somos capaces de incluirlas junto con el resto del esquema de la realidad o del mundo que tenemos como individuos, y que irremediablemente tratamos de constituir en esquemas más globales cuando participamos en comunidad, para que sean capaces de satisfacer los intereses de la mayoría de los  miembros de la comunidad.
Si hablamos de una comunidad de vecinos, los asuntos a tratar suelen ser asequibles a todos o casi todos lo vecinos: las posibles derramas como una avería en el sistema de electricidad, una inundación en los garajes, la rehabilitación de la fachada o los gastos generales de la comunidad. Y tenemos experiencias porque los asuntos suelen ser muy parecidos a los que tenemos nuestra vivienda. Son asuntos cotidianos, que aunque tengamos formas distintas de abordarlos, por norma general hemos pensado bastante en ellos, sobre todo cuando se ha tratado de averías. En cuyos casos hemos tratado de consultar con profesionales para armarnos de un conocimiento mayor sobre el asunto.Ahora comparamos éstos asuntos cotidianos con el terrorismo, el sentimiento de independencia, el maltrato a la mujer, la siniestralidad en el tráfico, el indice de desempleo, las grandes infraestructuras, la educación, la religión, la cultura etc. Vosotros mismos podéis ver que casi nadie acude a la biblioteca, asociaciones de víctimas de tráfico,de terrorismo, de mujeres maltratadas, o a aprender sobre economía de mercado, ni a ninguna institución en general, para aprender un poco sobre los asuntos que conciernen al estado. Incluso muchos padres no tienen ninguna voluntad de documentarse para contrastar su idea de educación con la de profesionales del tema, y se suelen conformar contrastándola con otros padres, y sólo cuando sus hijos están en graves apuros acuden a documentarse. Sin embargo, no sólo cuando tenemos averías en casa acudimos a los profesionales.Una simple duda en la decoración de la casa, o ante un proyecto de reforma, consultamos revistas o "bajamos raudos a preguntarle al de la tienda de reformas de la esquina".
En nuestras viviendas o en las comunidades de vecinos, se nos presentan decisiones y se nos encomienda votar contínuamente sobre asuntos para los que no nos da ninguna pereza documentarnos. Sin embargo, para la mayoría de los asuntos importantes de nuestro pais o comunidad, solemos esperar a que nos afecten en nuestra vida personal, y mientras tanto parecen ajenos a nosotros. El problema es que cada dos o cuatro años está en nuestras manos decidir la gestión que acabará afectando seguramente en nuestro futuro.

2 comentarios:

  1. Como vamos a votar si ni siquiera nos molestamos en leer los programas de los partidos, nos dejamos llevar por lo que escuchamos...

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  2. Que bien que recuerdes eso Ana. Y que poco nos lo advierte nadie.
    Un abrazo enorme!

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