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lunes, 12 de noviembre de 2012

Enjuiciar a los demás...

Lo hacemos continuamente en la vida cotidiana,y apuesto a que todos hemos cometido esa "falta" alguna vez:estoy hablando de enjuiciar al prójimo.A menudo no nos gusta el modo de actuar de alguna persona,porque nos cae mal.Otras veces,personas de nuestro entorno,a las que se supone les tenemos afecto, actúan en algún momento de forma negativa, a nuestro modo de ver claro.Lo que ocurre es que a veces lo manifestamos en público,y otras veces lo "callamos".Lo decimos a veces de una forma más brusca y prepotente,y otras veces más sutilmente.Por supuesto habrá quien sea más propenso a juzgar a los demás en público.Y dentro de éstos,también habrá quienes lo hagan a la cara,o a las espaldas de la "víctima" en cuestión.Como también hay quienes lo saben decir sutilmente,y quienes nunca advierten a los demás de sus malos comportamientos,lo cual tampoco está bien porque así no contribuimos a mejorar los comportamientos sociales.Voy a poner un ejemplo radical,del que estaríamos moralmente obligados a intervenir de alguna manera :
Supongamos que vamos con un amigo por la calle volviendo de una noche de copas,y éste empieza a insultar y amenazar a las personas con las que nos vamos cruzando...Ésta sería una actitud reprochable desde nuestro punto de vista porque a nosotros,por muy bebidos que hayamos ido en otras ocasiones,jamás hemos agredido verbalmente a nadie sin motivo alguno.Podríamos decirle a él muchas cosas a modo de reprimenda,enjuiciarlo,e incluso podríamos,al día siguiente,prevenir al resto de amigos de la actuación que tuvo la noche anterior el sujeto en cuestión.Sería nuestra obligación intervenir en el momento y prevenir después al resto de amigos,porque éste tipo de comportamientos no deben existir bajo ningún concepto.
Éste tipo de actitudes violentas y otras,que no tienen más finalidad que la de llamar la atención o "entretenerse" podemos decir todos bien alto y claro,que son graves,porque se hace daño gratuitamente.Y sobre todo podríamos decir que emitir un juicio al respecto,sería casi de necesidad.Pero por desgracia los juicios hacia los demás no se manifiestan casi nunca en situaciones tan claras como la anterior.De hecho,la mayoría de los juicios despectivos que emitimos habitualmente sobre amigos,vecinos,familia etc,no son sobre comportamientos claramente reprochables,ni se pueden calificar de graves en la mayoría de los casos en los que se enjuicia a alguien.Es difícil determinar el grado de gravedad de las actuaciones negativas que tenemos hacia los demás.Pero creo que entre los comportamientos moralmente correctos y los moralmente inaceptables nos movemos la inmensa mayoría.Por eso cuando una persona emite un juicio despectivo sobre otra,no tarda mucho tiempo en caer ella misma en algún comportamiento susceptible de ser enjuiciado despectivamente por otra persona de la misma calaña.Es decir,que el que enjuicia o critica despectivamente cae pronto víctima de otro juicio despectivo.Pero somos todavía más incoherentes que ésto.Porque solemos caer en la trampa de criticar despectivamente a los demás por comportamientos que nosotros mismos hemos tenido en el pasado.Y todavía existen casos peores de personas que enjuician a otras mientras están cometiendo exactamente el mismo fallo que están reprochando(todos habréis experimentado algo semejante).
De todo ésto podemos deducir que tenemos que estar muy seguros antes de enjuiciar a los demás,porque nosotros,es probable haciendo un poco de memoria,que hayamos cometido un fallo muy parecido en el pasado.Por tanto debemos advertir de los comportamientos que consideremos problemáticos,pero siempre desde la empatía,la comprensión y la tolerancia.Porque de lo contrario estaremos siendo incoherentes y deshonestos.


A pesar de que se suele decir que cada uno tiene "su propia escala de valores",afortunadamente se suele dar eso que llamamos "sentido común",que tiene mucho que ver con "usar la justa medida",en éste caso a la hora de criticar despectivamente...Y ese "sentido común" lo suelen aportar los que tratan de apaciguar a quienes enjuician despectivamente, por un comportamiento que ellos mismos han podido cometer otras veces,o del mismo grado de gravedad...

2 comentarios:

  1. Yo creo que cada individuo tiene su propia barra de medir, el mismo hecho a 2 personas les suele parecer diferente, salvo casos muy claros.
    Influyen mucho la forma de ser cada uno, y yo haría incapie en como se "CRITICA" O SE "ENJUICIA", puesto que normalmente no se delibera, se uscan razones que le provocan ciertas reacciones al individuo, muchas veces se toman inpulsivamente y puede conducirnos a error.

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  2. Hola Santi,gracias por la visita y el comment.
    El meollo de la publicación gira entorno a la barra de medir que tu nombras.Imagínate que cada uno tuviésemos una tabla de clasificación del cero al diez, donde cero es el comportamiento más grave y repugnante, y diez el más admirable.Probablemente casi todos coincidiríamos, por sentido común, en el 1-2 y en el 9-10,y todo lo que hay entre medias sería discutible.Esto es difícil de delimitar y por supuesto no hay ciencia al respecto.Pero intuyo que entre el 4 y el 7, aunque fuera distinto el contenido de tu tabla a la mía,no deberíamos enjuiciarnos cada vez que cometiésemos errores de esa gravedad,porque nosotros mismos seguro que estamos cometiendo errores similares.Es decir, que entre el 4 y el 7 no deberíamos enjuiciar al prójimo sino empatizar con él/ella.
    El ejemplo es poco ortodoxo pero creo que sirve para entender la causa de la publicación(como tu bien has hecho en el primer párrafo).
    Por otro lado,en relación a tu segunda apreciación sobre la forma de dirigirnos a quien enjuiciamos,estoy de acuerdo completamente:la sutilidad es un instrumento indispensable a hora de manifestar un juicio o crítica despectiva sobre alguien.Y no es que quiera extenderme demasiado ni hacer más promo,pero escribí tres publicaciones: 1.¿ME HE EXPRESADO CORRECTAMENTE?,2.UN MUNDO KAÒTICO : CONFUSIÒN VITAL,3.INTENCIÒN Y CONCIENCIA.
    Las tres apuntan hacia la expresión y la intención en la comunicación.
    Si no hubieras "dado en el clavo no hubiera tenido que escribir tanto"...
    Saludos Santi

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