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No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

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sábado, 5 de mayo de 2012

CELOS : ¿SI O NO?

No termino de entender el porqué hay que intentar erradicar la atracción sexual y sentimental que sentimos hacia los demás,en favor de promover los celos,que son fruto del egoísmo.Puedo aceptar que en nuestra cultura no esté bien visto sentirse atraído por alguien cuando tenemos pareja.Lo respeto por formar parte de la cultura en la que me he educado.Pero mi razón, por otro lado, hace que aflore dentro de mí una repugnancia hacia los comportamientos absurdos en favor del egoísmo y el afán de posesión.Me ofrece incluso peor imagen un celoso empedernido, que un infiel que miente con frialdad.Ambos lo hacen igual de mal, pero aquel primero tiene el respaldo de la cultura y el resto de la sociedad.Y dicho ésto vamos a tratar de profundizar un poco en los motivos que nos han llevado a tal confusión social al respecto de la infidelidad:

Sentirse atraído sexual o sentimentalmente es algo que llevamos en el instinto.En nuestra sociedad suele estar bien visto en hombres solteros, y en mujeres solteras, aunque éstas últimas sólo si lo hacen en dósis prudentes.Es decir,que si ellas, aún solteras, muestran sentirse atraídas por varios en un corto periodo de tiempo, corren peligro de ser criticadas e incluso insultadas, sobre todo por las de su mismo género.Y en el momento en el que manifestamos públicamente el comienzo de una relación de pareja, comienza a estar mal visto eso de sentirse atraído por alguien que no sea tu pareja.Y aunque casi todos/as experimentamos alguna vez, algún tipo de atracción sentimental o sexual fuera de nuestra pareja, tratamos enseguida de que ese sentimiento no vaya a más, y en principio es por tres razones:
-Por respeto al compromiso (que solemos dar por hecho al comenzar toda relación en nuestra cultura),que tenemos con nuestra pareja.
-Por miedo a que si lo hacemos, y sale a la luz se va a producir un revuelo social un tanto desagradable.
-También puede ser por una mezcla de las dos anteriores.

El siguiente párrafo lo voy a narrar con un poco de énfasis y otro poco de frivolidad porque no deja de resultarme peculiar la forma en que nos solemos comportar ante una infidelidad:
-El infiel o la infiel, como no ha tenido en cuenta alguna de las razones que hemos mencionado arriba, una vez que ha fallado al compromiso, suele mostrar arrepentimiento(en la mayoría de los casos).Y cuando el hecho se hace público, las consecuencias por lo general no se hacen esperar: una contínua lluvia de críticas y una serie de cambios en la estructura del entorno familiar y de las amistades.Por un lado están los testigos de la infidelidad(suelen ser pocos),por otro los que reciben la noticia, que a su vez puede venir por fuentes cercanas al infiel o fuentes cercanas a la víctima, todas sin corroborar claro.Incluso las fuentes directas como el testigo a veces son objeto de duda.Unos y otros, nada más conocer la noticia, toman posiciones bien solidarias, bien de rechazo o bien de silencio hacia su pariente,amigo/a, compañero/a de trabajo etc.Algunos se muestran incrédulos ante la evidencia(en caso de que lo sea), otros se apresuran a criticar, dar detalles, incluso a insultar al/la infiel ante un hecho aún sin saber con certeza lo que ha pasado. El campo de batalla lo suelen conformar aquellos tontos incrédulos junto con los criticones, y por supuesto las dos partes afectadas: la víctima y el/la infiel(si os dais cuenta ésta palabra no tiene género).Por otro lado están los observadores, los que callan.Son la mayoría y por eso entre ellos solemos encontrar de todo tipo de posturas al respecto de la situación que se está viviendo en el entorno del infiel y la víctima.
Con éste párrafo no pretendo justificar la infidelidad, sino situarnos un poco en el comportamiento que solemos tener ante situaciones de infidelidad en nuestro entorno cercano. Y simplemente que tengamos en cuenta que provoca más morbo el supuesto encuentro sexual o sentimental que la propia mentira.

-Si hablamos de sexualidad,desde su origen ésta tiene que ver con la reproducción y el instinto de perpetuar la especie,por eso no son pocas las teorías que afirman que nuestros ancestros machos, debían intentar preñar al máximo de hembras,y del mismo modo las hembras,debían asegurarse su fertilidad relacionándose con varios machos.Y más directamente,que la infidelidad ya estaba presente hace millones de años tanto en las mujeres como en los hombres,como dijo "Helen Fisher" en el congreso de mentes brillantes: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LTIPF6OSQIM#!
Vemos hoy en día que muchas especies tienen ese comportamiento para garantizar su reproducción.Además,aunque éstas teorías sean discutibles,está claro que el que es infiel,lo es generalmente porque le prohíben llevar a cabo un deseo natural.Pero el hecho de que sea natural,no es argumento para que debamos ser infieles.Porque el sentimiento de violencia,odio,egoísmo o celos, también es natural:pero provocan daño a los demás.Y aquí es donde entra en juego la moral,la cual es capaz de usar a la razón para controlar esos sentimientos que como la violencia, hacen daño a los demás.O que como los celos,impiden que los seres humanos cumplamos con un cometido sexual y sentimental que nos satisface demasiado como para reprimirlo en favor de otro que no es nada agradable.Y hablo de las relaciones sexuales(1) o amores(2) fuera de la pareja.Creo que por norma general los hombres son más susceptibles de lo primero, mientras que las mujeres lo son más de lo segundo.Pero tengo claro que tanto los unos como los otros, se sienten atraídos sexualmente o aman platónicamente si cabe, a otros/as fuera de su pareja.No dudo que haya personas en las que no aflore ningún sentimiento de atracción fuera de su pareja.Y yo, a éstas personas que no se sienten atraídos por alguien externo a su pareja, o que se auto-controlan tan férreamente para que no fluyan sentimientos impuros, los clasificaría en cuatro grupos:
-Por devoción religiosa.El adulterio,en religiones como la católica o la musulmana, es un pecado demasiado grave.Aquí no hay lugar a dudas.Si eres practicante, las palabras de la biblia o el korán están muy por encima de tu naturaleza.Y no debes dudar sino tener fe.
-Por algún tipo de disciplina ideológica que implica coacción psicológica.Existen muchas comunidades de asexuados y personas que deciden vivir en abstinencia.Otros simplemente afirman que nunca han experientado con el sexo y manifiestan su deseo de ser reconocidos como la 4ª opción sexual(hetero,homo,bisex y asexuados).La comunidad más grande de asexuados es AVEN (Asexual Visibility and Education Network).A mi personalmente, tanto si es por una disfunción o si es por propia decisión, la abstinencia sexual me parece una opción como cualquier otra.Además creo que es inevitable(haciendo un poco de visionario) que si algún día el ser humano sobrevive como especie los suficiente, llegará a un punto de evolución en el que no necesitará comer,desechar y mucho menos practicar el sexo,pero ésto ya es pura "ciencia ficción".La verdad que nos concierne para el tema de los celos,es que aún habiendo asexuados, hay que tener en cuenta que mi reflexión no gira en torno al sexo exclusivamente, sino también al enamoramiento.Un asexuado puede tener pareja(que los hay),y le puede ocurrir que le guste o se enamore de otra persona.Porque en el enamoramiento, el nivel de atracción sexual juega un papel poco relevante, y ser asexuado es compatible con enamorarse como muestran los experimentos con asexuados por decisión propia o disfunción (AVEN).
-Por haber sufrido algún daño emocional o sexual en el pasado.Podría haber incluido este punto junto con la asexualidad voluntaria.Pero como ya he mencionado en ese punto, la abstinencia sexual por cuestiones de patologías psicológicas no es sólo el tema que nos ocupa, sino también el del enamoramiento.Por tanto en éste punto se incluye cualquier patología psicológica que nos impide sentirnos atraídos sexualmente o por otro lado enamorarnos, mientras tenemos pareja.
- Incluyo el enamoramiento,porque como bien sabéis (y estoy repitiendo contínuamente) cuando uno se acaba de enamorar ,sólo tiene ojos para su amor,es el "amor ciego",y es completamente involuntario.La posible atracción que pudiera sentir hacia los demás en condiciones normales,queda replegada inmediatamente por una sensación más intensa.Pero es totalmente involuntario y además no perdura en el tiempo.Porque el enamoramiento tiene su fin.Aunque en el caso de parejas duraderas,puede que existan recuerdos contínuos hacia ese primer enamoramiento,pero aunque se repitan,también son temporales.

Quien reprime tan radicalmente las sensaciones de enamoramiento o atracción sexual,está totalmente exento de lo que trato de manifestar, porque yo estoy poniendo en duda las costumbres que nos vienen dadas en la religión,en la cultura en general, en cualquier ideología o fundamentalismo en el que podamos caer, y en la naturaleza global(opción sexual natural) y particular(trastorno psicológico) de cada uno.Y como "no hay más ciego que el que no quiere ver",éste tipo de personas es difícil que lleguen a ser tan osados en sus dudas,como quienes experimentamos con nosotros mismos,a pesar de que también(por miramientos suele ser) tratamos de cumplir las "normas socio-culturales".Yo me considero de éstos últimos: muchas veces trato de cumplir con esos comportamientos que están bien vistos socialmente.Se suelen llamar "miramientos",y es un cierto temor por el "qué dirán" respecto a nuestras decisiones o comportamientos.El hecho es que hay personas que en vez de cierto temor, lo que tienen es pavor por el "qué dirán".Sobre todo si están en uno de cuatro grupos que he clasificado arriba.
La parte negativa del infiel viene cuando la mentira entra en juego,junto con la posible decepción de la pareja al descubrirlo.Es el tema central de ésta publicación.El hecho de que lo que hace "malo" al infiel es la mentira y no su deseo natural de enamorarse o relacionarse sexualmente con los demás.Porque ese deseo lo sentimos casi todos.Aunque seamos capaces de contenerlo para no hacer daño a nuestra pareja o para que nuestra pareja no nos lo haga a nosotros.Y el mensaje al respecto es que no debemos luchar contra el deseo que sienta nuestra pareja hacia otras personas, sino contra nuestros celos.Y ésto a la hora de llevarlo a la práctica es sumamente difícil y angustioso.Pero más difícil y angustiosas son las discusiones que provocan los celos.Este es el "mundo al revés" de como nos lo han enseñado.La educación y la cultura se llevan demasiado profundas y sobre todo,están tan disueltas en la sociedad que es difícil acabar con algunas costumbres.Porque creo que al asunto de los celos le hace más daño la educación o la cultura,que nuestro propio instinto celoso, el cual si no fuera acompañado de aquellos,sería mucho menos intenso, y más fácil de combatir.Porque recordemos que los celos son una sensación desagradable, y que dejar que fluyan no sirve absolutamente para nada, sino para cumplir con el modelo de sociedad que hemos construido,el cual no elegimos sino que se va introduciendo en nosotros a lo largo de nuestra vida.
Debemos apuntar que la infidelidad, a menudo viene dada por una relación falta de comunicación.En la que cuando uno/a de los dos ha tenido algún tipo de manifestación de atracción o simple acercamiento hacia alguien, el otro/a se ha sentido molesto.O también a veces ocurre que lo que molesta es el "que dirán", también en el caso del celoso se suele dar.Desde luego, el baremo que yo pondría para que un celoso pudiera recriminar a su pareja sus comportamientos sería bastante "liberal" con respecto a la mayoría de la gente.Pero si el que se siente atraído no es por haberlo buscado él, sino que fluye de manera natural,creo que cualquier celoso debería dar un paso atrás en favor de un sentimiento tan maravilloso como el de querer relacionarse con otro ser humano, ya sea en formato sexual,fraternal,o como se dice "hacer tilín" o "gustar".Estoy seguro que muchos de vosotros y vosotras reconocéis éstas sensaciones tengáis o no pareja.Y también reconozco que casi todos sois muy disciplinados y no dejáis que estas sensaciones se apoderen de vosotros/as mientras tenéis o habéis tenido pareja: yo soy de los vuestros.Pero eso no quiere decir que no vaya a poner en duda lo que he recibido culturalmente,y manifestarme en lo que creo que debemos aspirar en el futuro.Si tratamos de dar argumentos en favor de la fidelidad,y contemplamos ésta cuestión abstraída del compromiso entre las parejas,habremos hecho una ecuación que nos da como resultado la promiscuidad.Sí,habéis oído bien.La promiscuidad, una vez abstraídos de prejuicios religiosos,culturales o patologías psicológicas, es la opción con más sentido.Pero no estamos preparados para tal cosa, porque llevamos demasiado clavados esos prejuicios.Tengamos en cuenta que el compromiso entre las parejas es un asunto que se decide después de una reflexión al respecto.No aceptándolo como herencia cultural o mandamiento religioso sin más.Y tengo que reiterarme en que ésto ocurre con muchas otras cosas:que aceptamos las costumbres culturales o de la comunidad a la que pertenecemos (pueblo,barrio,grupo de amigos,de trabajo e.t.c)por miedo al rechazo social,sin plantearnos demasiado si esas costumbres tienen sentido lógico y racional.Esto es natural hay que decir,porque el miedo al rechazo social es un asunto de supervivencia,y está por encima de cualquier reflexión.Y eso es de lo que trata ésta publicación.

Resulta inevitable,para acabar, abrir dos vertientes en cualquier debate sobre las ideas que tienen que ver con la pareja:una para las mujeres,y otra para los hombres.Porque pertenecer a distinto género,a menudo establece una serie de diferencias de tipo afectivo,y yo al respecto sólo voy a hacer unos apuntes que espero que rebatáis porque son pura opinión:

-Las mujeres,a lo largo de la historia y todavía sigue siendo,tienen un sentido mucho más complejo de las emociones al respecto de las relaciones sentimentales,en cualquiera de sus formas.Por norma general, ellas han desarrollado,por culpa del dominio masculino,una estrategia alternativa de supervivencia.Han aprendido astutamente a llevar un juego alternativo para poder tener vivencias emocionales. Vivencias que los hombres hemos tratado de reprimirles a lo largo de la historia.Muchos antropólogos dicen que hace millones de años las relaciones no funcionaban así,y que probablemente el modelo de familia,las distintas culturas y la religión nos han llevado por éste camino.Lo que sabemos es que ha sido así.Y hemos llegado a un punto en el que competimos para ver quien siente menos, y quien se relaciona menos mientras tenemos pareja.Y si resulta que casi todos tenemos pareja, y a lo largo de la mayor parte de nuestra vida, resulta que esa competición por relacionarse menos hace, entre otras cosas, que las personas seamos mucho más distantes.
Ellas (continuando) han tenido entonces que llevar ese juego de miradas y comportamientos alternativos de forma tan discreta que los hombres apenas se han dado cuenta.El premio para ellas ha sido un desarrollo de la inteligencia emocional para las relaciones sociales más notable que el masculino.El castigo,además de todas las mujeres que no hayan sabido jugar con sus emociones(tacharlas de frescas en el mejor de los casos),es haberse alejado de la virtud de la nobleza, con la tranquilidad moral que aporta.Dándose el caso de muchas mujeres que se encuentran más tranquilas entre hombres porque saben que no se les exige tanto.
Son ellas las que deben plantearse el por qué intentan camuflar o tapar,mediante reprimendas, los sentimientos naturales reales de sus novios o maridos,cada vez que manifiestan un deseo sexual hacia otra mujer con la mirada,o algún gesto.Su temor procede más bien de la posibilidad de ser desplazada por otra mujer, no tanto por la infidelidad ocasional del marido (que suele ser algo tolerado en muchos casos) sino por la posibilidad de que su pareja acabe por dejarla abandonada .
-Los hombres,hasta hace una generación,como quien dice,no se han tenido que preocupar por sus mujeres,más bien se tenían que preocupar ellas por comportarse para que no llegasen malos comentarios a casa(aunque siempre hay alguna excepción claro...).Los hombres, en este sentido, han llevado el asunto con ignorancia(por norma general) porque casi nunca se dan cuenta del juego emocional alternativo que sus mujeres han llevado.Y ésto ha provocado una serie de consecuencias también en los hombres.La parte positiva para los hombres, entre otras, es que hemos vivido más tranquilamente.Nuestros comportamientos han sido menos castigados.Nuestra nobleza ha permanecido,y podemos reunirnos relajadamente sabiendo que si un amigo  juega con la traición será duramente castigado.Y aunque ni ellas ni nosotros cometemos grandes traiciones, ellas son auténticas máquinas de lanzar pequeños "dardos envenenados".Como castigo hemos sufrido de ignorancia, y cuando hemos descubierto el juego no hemos sabido como contratacar. Hemos desarrollado un orgullo masculino que nos ciega tanto, que cuando fluye, ya podemos dar por perdida la situación...

Ahora que empezamos a librarnos de nuestros prejuicios.Ellas y nosotros, comenzamos juntos una nueva era, en la que nos ayudamos unos a otros a desechar los defectos adquiridos por las circunstancias del camino que hemos tomado.Estoy seguro que fusionar los géneros, aunque al principio resulte confuso,tendrá repercusiones muy positivas en el ser humano.
De momento podemos sacar en claro de la cuestión entre géneros, que no podemos hablar conjuntamente de los celos como si siempre hubieran supuesto lo mismo para el hombre y la mujer.Hay que diferenciar lo que sienten hoy las mujeres de lo que sintieron,y lo mismo ocurre con los hombres. Como con todo,deberíamos abordar las cuestiones empezando por el origen,para saber de dónde viene la idea,y cómo ha evolucionado a lo largo de la historia,para poder analizar después lo que el asunto en cuestión supone para la sociedad actual.
Hay muchas más apreciaciones,y de forma más precisa, que podríamos hacer de ambos géneros como norma general.Pero hay que tener cuidado porque las causas pueden tener que ver con la naturaleza propia del género,y de eso no estamos hablando.Es decir, que el instinto de maternidad,por ejemplo, o de protección por parte de los hombres,pueden propiciar comportamientos de los que el modelo de pareja que hemos construido no tiene mucho que ver.Por eso no debemos salirnos del tema que nos ocupa: los celos.

Concluyendo ya toda la publicación,sé que es duro para todos porque ese miedo a sufrir la infidelidad, lo llevamos demasiado adentro.Se usa a menudo en los medios para generar morbo,y esto hace causar cierto miedo a que nos toque,y mucho menos a ser nosotros los infieles.Pero que nadie se quede,después de ésta publicación, con la idea de la infidelidad como la más importante en el texto.Que quede claro que no defiendo la infidelidad sino la libertad (exenta de mentiras),y como siempre, trato de organizar las ideas y extenderlas (a base de lógica y sentido común) en la medida de lo posible.Y que estoy totalmente en contra de los celos(tema central), los cuales rebajo al nivel del odio,egoísmo,violencia e.t.c, y como tal sensación negativa,debemos evitar en la medida de lo posible dejarla fluir.Y ésto sólo se consigue siendo sinceros, exteriorizando nuestros sentimientos al respecto de las atracciones sexuales o sentimentales, y tratando conjuntamente de combatir mediante razonamientos, esa sensación tan desagradable: los celos.