A veces, cuando nos pica la curiosidad por visitar un blog, tenemos la tendencia a leer únicamente las entradas más recientes, como si el resto hubieran perdido el valor con el tiempo.
Probablemente obtendréis un resultado más satisfactorio de vuestra visita, si accedéis por los temas que os susciten más interés.
No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

¡Bienvenidos!

jueves, 30 de julio de 2015

NUNCA DEJAMOS DE APRENDER...

Nuestro cerebro está permanentemente procesando información, pero no sólo en forma de imágenes como nos muestran desde el MIT (Massachusetts Institute of Technology):

"El trabajo de los ojos no es solo el enviar información al cerebro, sino permitir que el cerebro piense en ello con la rapidez suficiente para saber lo que debe buscar en el posteriormente. De modo que, en general, estamos calibrando el movimiento de nuestros ojos a nuestro alrededor con la misma frecuencia que nos permite comprender lo que estamos viendo” (Mary Potter, profesora de ciencias cognitivas y cerebrales del MIT). 


Estamos pues continuamente intentando entender lo que vemos. Eso quiere decir que pensamos y aprendemos permanentemente.
Pero este asunto del aprendizaje es demasiado relativo. Resulta muy difícil determinar el grado de aprendizaje que nos proporcionan algunas actividades.
Si partimos desde su significado conceptual, ya desde la RAE se nos presenta un amplio debate cuando tratamos de establecer las diferencias entre entender, aprender y comprender, y sobre todo entre estas dos últimas. Y aunque muchos coinciden, por ejemplo, en que la comprensión es un nivel superior que el entendimiento, no resulta tan fácil en la práctica. Un ejemplo que suelen poner quienes defienden estos dos niveles entre "entender" y "comprender" es el del fumador:

-"Un fumador entiende que fumar es perjudicial para la salud, pero lo comprende realmente cuando lo deja..."

Pero el hecho de dejar de fumar no tiene porqué implicar que lo ha comprendido, ya que lo ha podido hacer perfectamente por circunstancias ajenas a la comprensión, por ejemplo porque está pasando una "bronquitis grave" y su cuerpo no le pide humo del tabaco, o porque se va a presentar a las "oposiciones a bombero", y sin fumar va a tener muchas probabilidades de superar las pruebas físicas...Y aun cuando no existan este tipo de razones de peso, cuando alguien se decide a dejar de fumar no implica que sepa a conciencia todas las consecuencias negativas que tiene el tabaco. Le puede apetecer dejarlo por aborrecimiento, por estar cansado de los malos olores, del humo en los ojos, del mal aliento, pero no son razones que implican totalmente una comprensión de la enfermedad del tabaquismo, de todas sus "ventajas" y desventajas.
Quizás sí que se llegase a comprender que el tabaco es dañino, cuando se hubiera estudiado medicina al respecto, se hubieran leído libros de psicología sobre adicciones, o sobre como dejar de fumar. Pero ni siquiera a ese nivel me atrevería a decir que se le puede llamar comprensión. Ya que a ésta persona tan documentada en el tabaquismo, también se podría decir que es un "gran entendido en la materia"...

Dejaremos el debate para otra ocasión y nos vamos a quedar con la palabra "aprender", que parece más "sencilla":

RAE: "Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia."


Es una palabra, o más bien un concepto ligado casi siempre a la enseñanza, aunque si nos ponemos románticos, y queremos metaforizar dando "vida" a la vida, y otorgándole la categoría de maestra de los seres humanos, tampoco estaremos haciendo nada raro, ya que son demasiado comunes este tipo de manifestaciones, más típicas de siglos y milenios atrás, pero que hoy en día se sigue usando ésta forma mística e impropia de hablar.
Aunque muchos traten de ver divinidades donde no las hay, llamando maestra a la vida, al tiempo, a la naturaleza, o tengan dolor de corazón sin caer desplomados al suelo -en el empeño de muchos en atribuir otras tareas a éste órgano que no son bombear sangre-, nosotros trataremos de ver el aprendizaje simplemente como un resultado de procesamiento de la información, como consecuencia de una serie de ejercicios encaminados a ello.
Claro está que no será lo mismo el alumno que con cierta pereza va a las clases de refuerzo de verano, si lo comparamos con un adulto curioso que va voluntariamente a un museo a conocer obras de arte, a visitar el CERN, o a una conferencia de medicina... La principal diferencia entre ellos será la motivación. Pero entre ambos ejemplos también está el hecho de que las personas, como decíamos al principio del texto, estamos permanentemente aprendiendo porque nuestro cerebro está diseñado evolutivamente para no parar de intentar entender lo que vemos -poniendo como ejemplo la vista ya que fue el objeto de la investigación-.

A partir de éste punto, ya cada uno según su cultura, su educación, su genética -epigenética-, y sus vivencias, aprenderá con mayor o menor rapidez frente a las circunstancias.

Parece que la escritura ha jugado un papel clave en el aprendizaje, y desde las civilizaciones más antiguas como los sumerios, babilonios, egipcios etc., sólo aquellas culturas que llegaban "registrarse" en el tiempo a través de lenguaje escrito, llegaron a desarrollarse como sociedad. Sin embargo las culturas que han transmitido su conocimiento oralmente generación tras generación, rara vez han llegado a traspasar la categoría de tribus. Y es que la transmisión oral del conocimiento a lo largo de generaciones, se deteriora con mucha más rapidez que cuando es codificada mediante la escritura. Como dijo Quevedo, "leer es conversar con los difuntos, y escuchar con los ojos a los muertos".





Nuestro cerebro parece que no está preparado evolutivamente para leer, sino para escuchar. Por eso, si os habéis dado cuenta, cuando leemos no hacemos otra cosa que dictarnos lo que vemos.



El resultado más inmediato de la lectura, según Stanislas Dehaene, en su obra "El cerebro lector", parece ser que se almacena en la "caja de las letras", una pequeña región de unos pocos milímetros cuadrados situada en el córtex. 
Según el prestigioso neurocientífico, "...si usted aprende a leer en inglés, necesita aparentemente un poco más de córtex que si usted aprende a leer en italiano. ¿Por qué? Porque el sistema inglés es muy irregular, mientras que el italiano, si aprende las letras, es transparente..."


También Dehaene nos ha dejado otras afirmaciones  bastante sorprendentes, como:

 "...cuando el pequeño va a la guardería, a los dos meses, ya tiene activo el mismo circuito del lenguaje que está activo en el adulto. Es un error pensar que antes de llegar a la escuela el cerebro no está organizado y que la educación consiste en verterle conocimientos..."


ó

"...La teoría que hemos desarrollado es que ser consciente de una información es tenerla disponible para que se difunda en el conjunto del córtex de modo que podamos hablar de ella, recordarla. Lo que llamamos “estar conscientes” es justamente tenerla disponible dentro de este espacio de trabajo global que es difuso..."


Voluntaria o involuntariamente nos pasamos la vida aprendiendo. La inquietud y la curiosidad suelen motivar la voluntad para aprender, y quien tenga esto tendrá el privilegio de contemplar la realidad desde muchos más puntos de vista que quien decide acomodarse a vivir siempre de la misma forma.



Popularmente se dice que la felicidad reside en las cosas sencillas, y desde luego que existe la tendencia de no saber obtener felicidad de la sencillez, de lo que tenemos inmediatamente delante de los ojos. Yo particularmente trato de usar este recurso al máximo, porque es una forma forma fácil de obtener felicidad, obtenerla del día a día, de los olores estacionales, de la luz, de la lluvia, de los vecinos, del arte, de la comida, del ejercicio, de la reflexión, sobre todo de la reflexión, que es la fuente más inagotable de placer, ya que podríamos estar una eternidad reflexionando y aprendiendo a medida que evolucionamos...

Pero no seamos drásticos amigos. Si tratamos de vivir de forma sencilla sólo obtendremos placer o felicidad de las cosas sencillas, y mejor será cuantas más formas de ser felices conozcamos.
El hamster "gira la rueda" porque obtiene placer a cambio de hacerlo, es feliz haciéndolo, pero no conoce más formas de ser feliz.
Al sabio que decide aislarse a reflexionar a un monte en solitario le ocurre un poco lo mismo, que se olvida que estando en sociedad, se abre un abanico de formas de ser feliz -si tratamos de buscarlas claro-. Y le ocurre lo mismo con la reflexión. Que no puede reflexionar al margen de la sociedad, porque ésta le sirve para contrastar su verdad con la de los demás. Por no mencionar que para construirse su propio "esquema del mundo", no puede prescindir de los avances que va haciendo la sociedad. Y por eso al sabio -al meditador en solitario- a menudo, en el mejor de los casos, hay que cogerle las afirmaciones y teorías, como se suele decir "con pinzas".
Por eso una vez unos cuántos griegos decidieron llamarse a sí mismos filósofos, porque no se consideraban sabios, sino amigos de la sabiduría. Para quienes la vida consiste en vislumbrar "la verdad" y tratar de ponerla en duda, la diga quien la diga, y no en poseerla -ya sabedores de su carácter utópico-.

miércoles, 22 de abril de 2015

La corrupción informativa...

Los informativos de televisión, para la sociedad en la que vivimos, resultan un instrumento aturdidor que no para de enviar información publicitaria de sucesos, de política, de ocio, de economía etc... Este tipo de medios nos envían la información comprimida, y con gran rapidez. Casi nunca viene acompañada de una información documentada, que ayude al telespectador a situar los hechos, en unas coordenadas, desde las que pueda adivinar algunas de las trampas de carácter político y publicitario, de las que a menudo hacen uso los canales de televisión a través de su programación. Pero sobre todo, como hemos dicho, a través de los informativos, mientras abordan las noticias de carácter político, o las que llevan detrás un desembolso económico por parte de alguna empresa o asociación de empresas para que su producto sea más consumido.



Los informativos de televisión son una trampa informativa -valga la redundancia- prácticamente durante toda su retransmisión. Informan según se les paga, y los telespectadores, sobre todo los más ignorantes, aquellos que nunca contrastan las información, componen su esquema del mundo según reciben de un modo u otro la información política, económica etc.

De éste modo, si el telespectador recibe una noticia sobre la independencia de Cataluña, rara vez profundizará en lo que supone tener un sentimiento nacionalista hoy en día, lo que suponía durante la dictadura Franquista, o a principios del siglo XX, y ni mucho menos lo analizará desde un punto de vista sociológico, antropológico o cultural. Se basará por norma general en lo que le dicta el sentimiento, actuando de forma impulsiva al manifestar su opinión al respecto. Y tampoco contemplará las consecuencias económicas, políticas y sociales de una posible separación de Cataluña. Por eso a menudo podemos escuchar a catalanistas decir que desean separarse a toda costa, o a "españolistas" hacer comentarios del tipo: "Yo les dejaría que se fueran"... ó ... "Yo pondría una aduana para que no pasasen los catalanes..."

La posible independencia de Cataluña, para la mayor parte de los "españolistas" y los "catalanistas" -permítanse los términos para resumir-, es una cuestión que conlleva una gran dosis de emociones basadas en el orgullo, como es el patriotismo, por parte de muchos de los que quieren salir, y buena parte de los que no les quieren dejar marchar.
Y éste párrafo ni mucho menos pretende resolver semejante debate, pero si alertar de que ésta cuestión seguirá siendo difícil de tratar mientras se siga abordando por parte de la mayoría, con semejantes dosis de sentimiento nacionalista, de una u otra parte...

Cualquiera de éstos comentarios a los que hacía alusión, y muchos otros similares, que os sonarán sin duda, son fruto de la falta de información, además del carácter impulsivo de quienes las manifiestan claro.
Ahora os voy a proponer una pregunta al respecto del asunto nacionalista y los informativos de televisión:

¿Os habéis preguntado alguna vez porqué nos han bombardeado -nunca peor dicho- durante muchos años con el nacionalismo vasco, y desde hace poco lo hacen con el catalán?

¿Os habéis percatado de que mientras un fenómeno fue protagonista el otro estuvo en silencio, y viceversa?


Los informativos nos aturden como hemos dicho antes, pero no sólo con política...Cada empresa que quiere promocionar su producto puede hacerlo a través de un repor en un informativo. Y no sólo empresas, si no asociaciones en general, por ejemplo de comerciantes de determinados productos.
Con la nutrición ocurre mucho éste fenómeno al que venimos haciendo alusión, que para refrescar vuestras breves memorias acostumbradas a ver informativos...;), os recordaré resumiendo, que trata del hecho de que éste tipo de medios nos envían paquetes de información comprimida, de forma breve, y aislada de una documentación adecuada. 
Pues bien, con la nutrición también ocurre así, de tal forma que podemos escuchar en pocos años, que un determinado alimento, es saludable o perjudicial de forma alternativa, unos años es bueno y otros no...Como me ocurrió hace poco, que escuché una noticia, en el día internacional del pan, que era recomendable comer hasta el equivalente a una barra de pan al día, y ni siquiera llegaban a mencionar de dónde provenía el estudio.
Pero independientemente de que algunas noticias de éste tipo lleven o no trampa, lo que seguro que llevan es una vaga dosis de labor documental, al menos en su presentación. Por eso cuando se dice que el ketchup es un excelente "antioxidante", no debemos olvidarnos que un consumo elevado puede alterar el funcionamiento de otras partes de nuestro cuerpo...

No sólo los informativos nos lanzan la información distorsionada cada día. La mayor parte de la programación que existe hoy en día en televisión fomenta la pereza mental, en lugar de mejorar nuestra capacidad crítica.


Otras veces hemos hablado en el blog sobre la llamada"caja tonta", y la historia de su poder, el cual viene ejerciendo sobre nosotros desde hace muchos años...Os dejo el enlace por si alguien le interesa...


Aunque siento deciros, que no solamente los informativos vienen cargados de información que no nos ayuda precisamente a comprender mejor el mundo que nos rodea. También lo hacen nuestras costumbres, basadas puramente en el ocio, sobre todo deportivo, el cual no considero perjudicial ni mucho menos, pero si que lo sería cuando invirtiésemos la mayor parte del tiempo en el deporte, sin dejar apenas tiempo, por ejemplo, para el cultivo del intelecto. O para mejorar, usando términos de Gardner, nuestra inteligencia intrapersonal, interpersonal, filosófica etc. Cosa que bien podemos hacer desde la filosofía, la psicología, la antropología, la sociología, o incluso la biología, la física o las matemáticas, las cuales probablemente hoy en día más que nunca llevan un alto componente de las anteriores.
La verdad es que no creo que esté siendo pesimista, porque si miráis a vuestro alrededor, observaréis que los occidentales, o la mayoría de nosotros, nos pasamos buena parte del tiempo tratando de escapar del aburrimiento por medio de las actividades, basadas en alguna clase de ocio que nos ayude a desconectar del pensamiento crítico, a base de consumir "telebasura" y realizar actividades deportivas, que tan de moda están en los últimos años.
Yo practico varios deportes, e incluso veo programas como GH y Hombres y Mujeres muy de vez en cuando, pero sobre todo me gusta comprobar la manera en la que se entretiene la sociedad. Y seguramente firmé las paces con la "telebasura" gracias a Don Gustavo Bueno, al que como sabréis algunos sigo con admiración, y el cual sorprendentemente defiende éste fenómeno, aunque usando como argumento principal que, éste tipo de programas, son un instrumento muy útil entendiéndolos como un caleidoscopio global que nos ayuda a entender como está la sociedad del momento.


En fin, me acaba de invadir un sentimiento de optimismo, y es que probablemente no haya resultado tan pesimista como se esperaba de ésta publicación por su título. O quizás sí...

No ha sido ni mucho menos un ejercicio de pesimismo bien estructurado, al estilo de Schopenhauer, si no más bien un ataque de rabia, producto de venir observando con preocupación cómo las costumbres de la sociedad actual están menguando la capacidad crítica de la mayor parte de la sociedad. Incluso más que en generaciones anteriores.
 Lo mismo ocurre con la televisión, que en contenido no supera ni por mucho al

de la generación de nuestros padres, repleta de debates en los que profesionales de muy distintas disciplinas profundizaban sobre diversos aspectos que afectaban a la esencia del hombre, a la capacidad para preguntarse sobre el entorno que le rodea.

domingo, 19 de octubre de 2014

¿Que es la vida?


Leyendo a una apreciada colega bloggera a la que le encantan las preguntas de carácter filosófico, he encontrado un fragmento de "la vida es sueño" de Calderón de La Barca, en el cual se pregunta sobre la vida...como tantas otras personas a lo largo de la historia del hombre. Así que voy a tratar de profundizar brevemente en las implicaciones de ésta pregunta, la cual como veremos, puede llevarnos a una adoptar actitud más optimista o pesimista respecto a la propia cuestión.

En principio, podemos decir por un lado, que si ha existido o existe un creador, sólo el sabría explicar cual es la finalidad de la vida, y por otro, que el hombre es consciente de que está vivo, porque sin ser conscientes de ello no existiría tal pregunta.

La filosofía se encarga, entre muchas otras cosas, de llevar los conceptos a una profundidad tal, que éstos alcanzan la categoría de ideas.
Al hacernos cuestiones, o debatir sobre un tema, siempre es más importante perder mucho tiempo en el punto de partida, y es un error muy común comenzar a analizar los temas sin contar con los antecedentes, o simplemente sin pararnos a pensar que podemos estar influenciados por nuestra cultura, nuestro entorno, nuestra educación, o nuestro carácter etc. Podemos decir que todas estas circunstancias, y muchas otras, nos sitúan directamente en unas coordenadas, desde las cuales contemplamos o participamos del debate, aunque sea de forma reflexiva. Es lo que también se llama el "punto de vista", "la perspectiva" o "el prisma"...
Parece que las circunstancias nos colocan sin nosotros desearlo en un punto de vista concreto, y como que nos obligan a partir desde ahí, desde donde las circunstancias "han querido". Pero para eso sirve entre otras cosas la filosofía amigos, para abrir nuestra perspectiva al respecto de los temas que queremos abordar, y por supuesto a través de la investigación y la documentación.
Si lo que pretendemos pues es tener una visión un poco más objetiva sobre los temas, es conveniente investigar un poco para conocer si otras personas, o en otras culturas, actuales, o de otras épocas, predomina nuestra misma postura al respecto o tienen otras distintas, o justamente las contrarias...

Por ejemplo, frente al clásico debate sobre las creencias religiosas, las religiones se aprovechan de éste factor que comentamos, del hecho de que buena parte de la sociedad no se pregunta, o no investiga al respecto, o no se cuestiona a cerca de si su religión la comparte todo el mundo, o sobre si su religión ha existido siempre etc. A veces por pereza, otras por temor a descubrir una realidad que acabe con "la magia", y otras simplemente por seguir disciplinadamente lo que han hecho sus antepasados...El caso es que todavía mucha gente participa de religiones sin cuestionarse demasiado la verdad que contienen, y aunque tengamos experiencia de que ningún ser humano "es capaz de volar sin instrumentos que le ayuden", si nuestra religión dice que Jesucristo ascendió a los cielos mucha gente lo cree, y también es común quien dice: "bueno eso no me lo creo pero todo lo demás si..." sin ni siquiera reparar en que puede ser un síntoma de muchas otras falsedades...
Bueno, el tema de los fundamentalismos religiosos puede llegar a extenderse mucho, y además el punto de partida sería otro, así que lo dejo a modo de ejemplo (gratuito pensarán muchos), para mostrar que: si pretendemos tener una visión lo más objetiva posible sobre un asunto, debemos prescindir del mayor número de condicionantes que nos han situado en ese punto de partida, y para ello es fundamental buscar en otra gente que no piensa como tú, en la actualidad y en otras épocas, y el origen y los precedentes que han llevado a la situación que ha originado el debate.

Otro ejemplo podría ser el clásico debate sobre los celos en la pareja, o las infidelidades, que muchas otras veces hemos hablado. Y que si nosotros pertenecemos al "Opus Dei", a asociaciones "pro-familia", o somos simplemente católicos o musulmanes, seguramente tendremos una postura férrea al respecto del tema de los celos o la infidelidad -siendo distinta en la religión cristiana que en la musulmana-, pero que tanto unas como otras, nos van a impedir abrir nuestra perspectiva hasta tal punto que nos lleguemos a hacer preguntas del tipo: 

¿Por qué en nuestra sociedad tenemos por costumbre la monogamia?

Seguramente, al investigar épocas más primitivas, o incluso costumbres polígamas de sociedades actuales, como hizo la antropóloga Helen Fisher, no es que nos fuéramos a ir corriendo a un local de intercambio de parejas (que nadie se asuste...), pero seguro que no nos daba por llamar a nadie "puta" o "zorra" por ser infiel, y nuestra visión del asunto seguro que sería más serena y coherente.

Por si no os acordáis, el tema que ha motivado éste texto es la clásica pregunta, a menudo de tipo reflexivo: 

¿Que es la vida?

Por eso quería mostrar que para abordar las cuestiones, y sobre todo las que nos preocupan como ésta, es necesario prescindir del mayor número de condicionantes que nos sitúen irremediablemente en una postura, o en un punto de partida. Porque la vida para un individuo no es lo mismo que para su vecino, o que para su perro, o para un árbol, y todos son seres vivos...
El hecho de pensar en como pueden ver la vida otros seres vivos -igual que con la religión o la monogamia-, nos abre directamente la perspectiva, y nos invita a pensar, por ejemplo, que si nuestro perro, o el árbol, no piensan, pues preguntarse por la vida es un asunto exclusivo del hombre. Y así pasamos a ver el asunto desde otras coordenadas, o pasamos a otro punto de vista, donde "la vida" tiene dos posibilidades: la mecánica, es decir, el hecho de que la vida es algo que se manifiesta materialmente de la misma forma en un perro, en una planta o en nosotros, y la idea de vida, que es exclusiva del hombre, que padece la vida como el perro, pero además es consciente de ella.


Por otro lado, un debate muy común en filosofía, es si las cosas se analizan mejor en primera persona, o desde afuera. Por ejemplo, si la tauromaquia la entiende mejor un torero, o un crítico taurino, o un actor o un crítico de cine, o un artista o quien ha estudiado filosofía del arte...Lo que hoy sabemos, al margen de éste debate, es que hay toreros o futbolistas que comentan y critican junto a los críticos, y entre ambos conforman una visión más amplia de la cuestión. Pero éste es otro debate...
Con la vida no ocurre exactamente lo mismo: si tuviésemos la certeza de que ha habido un creador de la vida, y que lo ha hecho con una intención claro, a él deberíamos preguntar por el sentido de su creación. Porque nosotros, como "toreros o actores de la vida" nos limitamos a vivirla, o como mucho a pensarla "desde la plaza o el lugar de grabación", pero no nos podemos salir de la vida para analizar su sentido. 

Según se mire, parece que estamos condenados a adivinar lo que quien nos ha puesto aquí tenía o tiene pensado para nosotros, si es que lo hay... 

...aunque también puede ser, que nadie nos haya condenado a no saber lo que es la vida, y lo que ocurre es que tenemos la enorme suerte de que la vida sea lo que nosotros queramos que sea.