A veces, cuando nos pica la curiosidad por visitar un blog, tenemos la tendencia a leer únicamente las entradas más recientes, como si el resto hubieran perdido el valor con el tiempo.
Probablemente obtendréis un resultado más satisfactorio de vuestra visita, si accedéis por los temas que os susciten más interés.
No tengáis reparos en comentar o discrepar, porque no pretendo poseer la verdad. De hecho son pocas las verdades o realidades que creo deban consolidarse en nuestra estructura de comprensión del mundo. Así que os animo a debatir, y a que os extendáis sin pereza en el argumento.

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miércoles, 20 de abril de 2016

Mitos y leyendas; la inteligencia.

Crear mitos y leyendas sigue siendo un comportamiento inevitable para algunas personas. Es el afán de ser los primeros en informar del nacimiento de un fenómeno, de descubrir a los demás una novedad o noticia. Y para ello a menudo recurrimos a la exageración de tal descubrimiento o noticia.
Desde luego es una forma sociabilización que nos hace sentir integrados dentro de la comunidad a la que presentamos la noticia. Nos entusiasma ver las caras de sorpresa y los comentarios acerca del descubrimiento, el cuál nos pertenece y así lo haremos saber en el futuro cada vez que salga el tema: -Sí eso os lo dije yo...¿Nos os acordáis?...

Para llevar a cabo ésta adictiva costumbre de ser los primeros en dar la noticia, somos capaces de recurrir a todo: a la exageración, a la mentira, a comunicarlo en un momento inadecuado, a hacer daño a otros gratuitamente etc. Pero en ocasiones, cuando se descubren éste tipo de recursos negativos, esa integración que creíamos haber obtenido a cambio de la primicia, se vuelve en nuestra contra. Sobre todo cuando todos se inclinan a pensar que hemos dañado gratuitamente la imagen de otra persona. La cual paradojicamente, después de haber sufrido nuestro daño gratuito, a veces es defendida por otro miembro del grupo que se convierte también en el primero en introducir una novedad: la de la defensa de la persona a la que habíamos dañado gratuitamente.



De mitos va la cosa de hoy, pero de uno en concreto: el cociente intelectual.

Hay muchos sinónimos de inteligente. Y la "pereza mental" suele llevarnos a usar vocablos del tipo: astuto, listo, espabilao, avispao, agudo...

Ahora vamos al grano porque mis publicaciones no es que sean dignas de ser leídas por mentes brillantes, pero tampoco lo son para perezosos mentales -a los cuales menciono casi cada vez que escribo-.



Han pasado ya más de 20 años desde que Howard Gardner propuso la teoría de la inteligencia múltiple. Pero para muchos -ignorantes respecto a ésta propuesta claro-, el cociente intelectual sigue siendo una referencia para ensalzar mitos de personas y sobre todo personajes conocidos como Marilyn Monroe o Groucho Marx.

Es interesante conocer los antecesores a Gardner en el campo de la inteligencia única, así como de sus colegas contemporáneos respecto a la inteligencia emocional y social.

Más que el descubrimiento o la clasificación que Gardner propuso, su gran revolución, según él mismo dice, consiste en categorizar lo que anteriormente a su propuesta se llamaban talentos. Y que tal y como argumenta, a éstos tipos de capacidades o talentos se les debe llamar inteligencias.
En un principio fueron siete los tipos de inteligencias, pero ante el revuelo, sobre todo de algunas corrientes filosóficas, Gardner incorporó a su clasificación dos clases más, entre las cuales estaba la "polémica" inteligencia existencial.


A continuación os pongo de forma sintetizada, en qué consisten estos nueve tipos de inteligencia según Gardner, a través del master de Alicia Marie Shannon en la Universidad de Salamanca. Os dejo también el enlace porque es una oportunidad magnífica de conocer la obra de Gardner.


http://www.mecd.gob.es/dctm/redele/Material-RedEle/Biblioteca/2014bv15/2014-BV-15-01AliciaMarieShannon.pdf?documentId=0901e72b818c6a9e





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3.4.1. La inteligencia lingüística La inteligencia lingüística es una de las inteligencias “object-free”, o libre de los objetos, que no está relacionada con el mundo físico (Gardner, 1993a:276). Utiliza 14 ambos hemisferios del cerebro pero está ubicada principalmente en el córtex temporal del hemisferio izquierdo que se llama el Área de Broca (Lazear, 1991a; Morchio, 2004). Es la inteligencia más reconocida en la enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera porque abarca el leer, el escribir, el escuchar, y el hablar (Morchio, 2004). Esta inteligencia supone una sensibilidad al lenguaje oral o escrito y la capacidad de usar el lenguaje para lograr éxito en cualquier cosa. “Incluye la habilidad en el uso de la sintaxis, la fonética, la semántica y los usos pragmáticos del lenguaje (la retórica, la mnemónica, la explicación y el matelenguaje)” (Morchio, 2004:4). Según Lazear (1991a), por lo general, las personas que prefieren esta inteligencia no tienen dificultades en el explicar, el enseñar, el recordar, el convencer, ni el bromear. Éstos son los alumnos que prefieren pasar el tiempo leyendo, contando cuentos o chistes, mirando películas, escribiendo en un diario, creando obras, escribiendo poemas, aprendiendo lenguas extranjeras, jugando juegos de palabras, o investigando cosas de interés (Armstrong, 2003). Es la inteligencia de los abogados, los autores, los poetas, los maestros, los cómicos, y los oradores (Gardner, 1999a).

3.4.2. La inteligencia musical La inteligencia musical es la otra inteligencia “object-free”, o libre de los objetos (Gardner, 1993a:276). Su ubicación neurológica es principalmente en el hemisferio derecho; en el lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal (Lazear, 1991a). Esta inteligencia incluye la “capacidad de percibir las formas musicales” (Guzmán & Castro, 2005:185). Es una facilidad en la composición, la interpretación, la transformación, y la valoración de todo tipo de música y sonidos (Gardner, 1999a). Se presenta con una “sensibilidad al ritmo, cadencias, tono y timbre, los sonidos de la naturaleza y medio ambiente” (Guzmán & Castro, 2005:185). Éstos son los alumnos 15 que pasan mucho tiempo cantando, escuchando música, tocando los instrumentos, asistiendo a conciertos, creando música o rap, o canturreando cuando estudian (Armstrong, 2003). Gardner compara la inteligencia musical con la lingüística: “In my view, musical intelligence is almost parallel structurally to linguistic intelligence, and it makes neither scientific nor logical sense to call one (usually linguistic) an intelligence and the other (usually musical) a talent” (Gardner, 1999a:42). Es la inteligencia de los amantes de la música: los compositores, los cantantes, los ingenieros de sonido, los músicos, los profesores de la música, etc. (Guzmán & Castro, 2005).

3.4.3. La inteligencia lógica-matemática La inteligencia lógica-matemática es una de las inteligencias más reconocidas en las pruebas de la inteligencia. “Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia” (Morchio, 2004:4). Se sitúa en el hemisferio izquierdo porque incluye la habilidad de solucionar problemas lógicos, producir, leer, y comprender símbolos matemáticos, pero en realidad utiliza el hemisferio derecho también, porque supone la habilidad de comprender conceptos numéricos en una manera más general (Lazear, 1991a). Esta inteligencia implica la capacidad de usar los números eficazmente, analizar problemas lógicamente e investigar problemas científicamente (Gardner, 1999a). Estas personas disfrutan solucionando misterios, trabajando con números y cálculos complejos, contando, organizando información en tablas, arreglando ordenadores, haciendo rompecabezas de ingenio y lógica, y jugando videojuegos. También, pueden estimar, adivinar, y recordar números y estadísticas con facilidad (Armstrong, 2003). Es la inteligencia de los matemáticos, los científicos, los ingenieros, y los lógicos (Gardner, 1999a). 16

3.4.4. La inteligencia espacial La inteligencia espacial abarca la capacidad de formar e imaginar dibujos de dos y tres dimensiones (Armstrong, 2000a) y el potencial de comprender, manipular y modificar las configuraciones del espacio amplio y limitado (Gardner, 1999a). Para las personas cuya inteligencia más desarrollada es la espacial, es fácil recordar fotos y objetos en lugar de palabras; se fijan en los tipos de carros, bicicletas, ropa, y pelo (Armstrong, 2003). Estos individuos prefieren pasar el tiempo dibujando, garabateando, pintando, jugando videojuegos, construyendo modelos, leyendo mapas, estudiando ilusiones ópticas y laberintos. Es la inteligencia de los arquitectos, los pilotos, los navegantes, los jugadores de ajedrez, los cirujanos, los artistas; los pintores, los artistas gráficos, y los escultores (Gardner, 1999a). Gardner describe la amplitud y la evolución de esta inteligencia:“The wide-ranging ways in which spatial intelligence is deployed in different cultures clearly show how a biopsychological potential can be harnessed by domains that have evolved for a variety of purposes” (1999a:43).

3.4.5. La inteligencia corporal-kinestésica La inteligencia corporal-kinestésica constituye la capacidad de usar el cuerpo (en total o en partes) para expresar ideas, aprender, resolver problemas, realizar actividades, o construir productos (Gardner, 1999; Morchio, 2004). Son aquellas personas que aprenden las destrezas físicas rápidamente y fácilmente; les encanta moverse y jugar deportes; su parte favorita de la escuela es el recreo o la clase de educación física (Armstrong, 2003). Pueden bailar con gracia, actuar, e imitar los gestos y expresiones de varias personas (Armstrong, 2003). Estas personas piensan cuando se mueven, y pueden aprender mejor cuando están moviéndose (Armstrong, 2003). Algunos individuos pueden hablar una nueva lengua fácilmente con casi ninguna.
 interferencia del acento de su primera lengua; según Smith, posiblemente éstas son las personas inteligentes kinestésicamente, las que pueden controlar los músculos en la boca que forman palabras (2001). Ésta es la inteligencia de los atletas, los bailarines, los actores, los cirujanos, los artesanos, los inventores, los mecánicos, y las profesiones técnicas (Gardner, 1999). En la siguiente cita, Gardner explica que hay una conexión entre las inteligencias “object-related”, o relacionadas al mundo de los objetos: la corporal-kinestésica, la espacial y la lógica-matemática: “Bodily intelligence completes a trio of object-related intelligences: logical-mathematical intelligence, which grows out of the patterning of objects into numerical arrays; spatial intelligence, which focuses on the individual’s ability to transform objects within his environment and to make his way amidst a world of objects in space; and, bodily intelligence, which focusing inward, is limited to the exercise of one’s own body and, facing outward, entails physical actions on the objects in the world” (1993a:235).

3.4.6. La inteligencia interpersonal La inteligencia interpersonal abarca la capacidad de fijarse en las cosas importantes para otras personas—acordándose de sus intereses, sus motivaciones, su perspectiva, su historia personal, sus intenciones, y muchas veces prediciendo las decisiones, los sentimientos, y las acciones de otros (Armstrong, 2003; Gardner, 1993a; 2006). Los individuos primordialmente con la inteligencia interpersonal son aquellas personas que les gusta conversar, aprender en grupos o en parejas, y trabajar o hacer actividades con otras personas (Armstrong, 2003). Pasan mucho tiempo ayudando a personas y alistándose como voluntario para varias causas importantes (Armstrong, 2003). Además, “son buenos mediadores de conflictos sociales” (Guzmán & Castro, 2005:187). Éstos son los individuos que conocen a mucha gente. Son buenos comunicadores, usando el lenguaje corporal y verbal. Además, tienen muchos amigos, sinceramente sintiendo cariño por otros, y entendiendo cómo motivar a los demás (Armstrong, 2003). Es la inteligencia de los maestros, los terapéuticos, los consejeros, los políticos, los vendedores, y los líderes religiosos (Gardner, 2006).

3.4.7. La inteligencia intrapersonal Según Gardner, la inteligencia intrapersonal define la capacidad de conocerse a uno mismo; entender, explicar y discriminar los propios sentimientos como medio de dirigir las acciones y lograr varias metas en la vida (1993a). Se ubica en los lóbulos frontales (Fonseca Mora, 2007). Incluye la capacidad de verse a sí mismo según los ojos de los demás; las personas con este tipo de inteligencia en la mayor medida pueden describirse a sí mismo precisamente con las descripciones de otras personas (Gardner, 2006). Por lo general, estas personas prefieren trabajar independientemente, pensar en su futuro, reflexionar, establecer unas metas y lograrlas; tienen un buen uso de “los procesos de autoconfianza, autoestima, autocomprensión, y automotivación…” (Guzman & Castro, 2005:185). Además, ellos tienen un buen sentido de sus fortalezas y sus dificultades, y piensan profundamente de cosas importantes para sí mismo (Armstrong, 2003). Usualmente esta inteligencia se manifiesta con la inteligencia lingüística, debido a su carácter tan personal e interno, pero utiliza todas las inteligencias de cierta medida en el proceso de reflexión (Gardner, 2006; Lazear, 1991a). La intrapersonal es la inteligencia de los teólogos, los maestros, los psicólogos y los consejeros (Guzmán & Castro, 2005).

3.4.8. La inteligencia naturalista La inteligencia naturalista está determinada por una sensibilidad a las formas naturales y las características geológicas de la tierra: las plantas, los animales, y las formaciones de las nubes (Armstrong, 2000a). Abarca la capacidad de distinguir y clasificar los detalles y los elementos del ambiente urbano, de los suburbios o el rural (Morchio, 2004). Gardner añade también: “The young child who can readily discriminate among plants or birds or dinosaurs is drawing on the same skills (or intelligence) when she classifies sneakers, cars, sound systems, or marbles” (1999a:49). Estas personas disfrutan acampar, ir de caminata, cuidar a las mascotas, y averiguar y categorizar los nombres y los detalles de las personas, los animales, las plantas, y los objetos en su ambiente (Armstrong, 2003). Esta inteligencia es más importante para las culturas dependientes de la caza, la pesca, y la vendimia. Es la inteligencia de los científicos naturales y sociales, los poetas, y los artistas; por lo general, reconocen los detalles y utilizan la habilidad de la percepción en estas profesiones. (Gardner, 1999a).

3.4.9. La inteligencia existencial Es posible que tengamos una inteligencia existencial, o una inteligencia de las grandes cuestiones, pero Gardner (2006) no ha afirmado que es una inteligencia verdadera, porque satisface casi todos los criterios menos el de la evidencia que hay unas ciertas partes del cerebro que tienen que ver con las cuestiones filosóficas de la existencia. Él dice que la clave de esta inteligencia es la tendencia humana de pensar más allá de las grandes cuestiones de la existencia. Estas personas deliberan sobre preguntas como: ¿Por qué existe la vida? ¿Por qué existe la muerte? ¿Por qué hay guerra? ¿Qué pasará en el futuro? ¿Qué es el amor? (Gardner, 2006). Dentro de la inteligencia existencial está lo espiritual. No es considerada una inteligencia por sí misma. De hecho, las personas muy espirituales que se conciernen mucho con los asuntos religiosos habían influido a Gardner a investigar la inteligencia existencial. La verdad es que hay algunas personas que tienen una mejor habilidad de meditar; tienen más experiencias espirituales o psíquicas (Gardner, 1999a). Ahora que sabemos alguna información sobre cada inteligencia y tenemos una perspectiva diferente de la inteligencia, en la próxima parte avanzamos hacia un cambio en la educación: un conflicto con la escuela tradicional y la escuela nueva de las inteligencias múltiples.



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MI PEQUEÑA CONFESIÓN

Personalmente os confesaré que prefiero estar rodeado de personas que tengan cierta inteligencia interpersonal, las cuales por norma general se muestran atentas a los detalles. En primer lugar por mi propia comodidad, y en segundo porque creo que la balanza global está claramente inclinada en favor de quienes se preocupan por lo mínimo para cumplir con los demás, que se llenan la boca de cumplidos que suenan siempre a lo mismo: hipocresía.
Esta afirmación es arriesgada e incluso puede resultar absurda, precisamente porque quizás es un sentimentalismo más que una reflexión, pero ya hace tiempo que vive anclada en mí.
Prefiero rodearme de "inteligentes interpersonales" -aprovechando la propuesta de  Gardner-, que entre impulsivos y pasionales -sin filtro-, ya que mientras aquellos primeros te pueden causar grandes decepciones y ni siquiera se dan cuenta, los últimos te hacen la vida más fácil a cambio de pequeñas decepciones, las cuales además son tenidas en cuenta cuando se da éste tipo de inteligencia.